¿Por qué confiar en una Asesora de Imagen?

Pensar en que tu imagen personal puede llegar a depender de la opinión de otro, puede generar nervios. Sin embargo con una Asesora de imagen, no se trata de encargarle todas las decisiones de qué te pones o qué compras al 100%, volviéndote una extraña frente a tu propio espejo.

Lejos de la realidad, la experiencia que puedes llegar a tener en cada sesión y con el resultado final, llegarías de hecho a la conclusión de que las respuestas en su gran mayoría estaban dentro de ti y que no sabías escucharlas o interpretarlas para ponerlas a tu propio servicio, y que con ayuda de un especialista en el tema, lo que haces es empezar a comprender ese discurso oculto sobre tu propia percepción.

Ok, no quiero entrar en complejidades, pero sí contarte que al menos la forma en que yo dialogo con mis clientas tiene más que ver con escuchar lo que necesitan, y no lo que yo creo que deben vestir, porque si fuera así, se volverían esclavas de mis sesiones y nunca sentirían la claridad o independencia de poder decidir por sí mismas qué les conviene llevar a su armario o no.

Confiar en el servicio a ciegas

Para empezar, y esto es una cruda realidad para muchos asesores incluso, el servicio de asesoramiento de imagen no es para todo el mundo. Te preguntarás ¿por qué? y créeme que no tiene que ver con precios. Y es porque para buscar ayuda de un especialista en este tema se requiere de algunos factores claves como:

  • Certeza: la cual te permite confiar en que el otro tiene herramientas que te serán útiles.
  • Vulnerabilidad: maravilloso sentimiento que te permite comprender que todo el tiempo estás abierta al cambio.
  • Necesidad de romper hábitos: que te permiten volver a construir un camino donde quieres dejar de atacarte frente al espejo y entender mejor cómo proyectar todo aquello que ves que está dentro de ti.
  • Predisposición: porque será asignar un par de horas a la semana a trabajar en ti, en tus emociones, en enfrentarte a cosas con las que no querías lidiar.
  • Circunstancias disparadoras: Acá son infinitas pero te prometo que se dan en todo momento. Desde una urgencia de cambio por estancamiento, un nuevo trabajo, un cambio de ciudad, un cambio físico, una situación emocional en particular, haber caído en cuenta que te has dejado de lado, mejorar tu comunicación, ansiar un ascenso laboral, etc. Cada una es un mundo y debe respetarse porque suelen ser los que impulsan a alguien a buscar a un especialista en imagen.

Quiero el cambio, a quién acudir.

Siempre que puedo suelo compartir algunos parámetros a tener en cuenta previo a considerar este servicio, no solo porque significa una inversión de tiempo y dinero, sino porque me preocupa el tipo de experiencia que puedes tener si llegas a caer en manos de alguien con poco tacto o conocimiento sobre cómo llevar adelante tu propio proceso.

En términos generales antes de solo googlear “asesor de imagen” e irte con la primera opción, te recomiendo investigar a tu futuro/a Asesor/a de Imagen. Ten en cuenta (más que sus títulos), su experiencia, que su web sea clara respecto a qué propone, que tengas la opción de charlar previamente con esta persona para aclarar tus dudas (que es normal que tengas), que te sea flexible a tu agenda, que tenga testimonios o referencias de otros clientes para tener una idea de sus resultados, y obvio de su tono al hablar de imagen.

Es triste pero existen muchos otros colegas que utilizan términos despectivos para referirse al cuerpo del otro, para catalogar tendencias o incluso para hacer recomendaciones (un poco a la ligera). Así que ¡ojo! con eso porque recuerda que tendrás que abrirte a nivel emocional para hablar de tu imagen, y es importante cuidar ese trato en el servicio.

¿Cuándo sé que estoy lista para un asesoramiento de imagen?

Esta respuesta es MUY PERSONAL, pero si me preguntas porque vienes dudando y analizando pero aún te falta un empujoncito para dar el paso, te diría cuando consideres que tu imagen personal es prioridad. Sí así de fuerte. Muchas mujeres postergan trabajar en su imagen personal echándole la culpa a la falta de tiempo o dinero para hacer cambios, cuando en el servicio lo primero que se hace es trabajar la parte emocional, informativa y enfrentarte a ejercicios con lo que ya tienes en armario.

Nada de comprar ni de querer encajarte tendencias, de eso no se trata así que si esa era tu excusa para no dar el paso, lamento decirte que no debería ser la razón.

Ahora sí es importante que cuando decidas invertir en el servicio lo hagas porque la incomodidad de quedarte en el mismo lugar que ahora, sea más doloroso que el hecho de cortar con hábitos que no te aportan, o que no sabes cómo ponerle freno al ataque verbal contra ti cada vez que te ves al espejo, o peor aún, que no estás pudiendo tener noción de lo que compras o no para ti.

Cada vez que escucho el pretexto “es que es un servicio costoso”, pienso en la cantidad de dinero que gastas al año en ropa, accesorios y maquillaje sin medirte, y créeme que si sacas la cuenta, el valor del servicio no llega ni a la mitad de todo lo gastado en tiendas. Por eso, el principal factor para tomar la decisión eres tú misma y la necesidad de ponerte como prioridad para comprender cómo has venido percibiéndote, vistiéndote y mostrándote.

Confiar en un asesoramiento no es complejo, pero si es cierto que se reúnen algunos factores. En todo caso, cuando sientes que es para ti, para invertir a largo plazo en cambios reales, se siente más que satisfacción, se siente como si al fin le estás dando voz no solo a tu estilo, sino a lo que sientes que en verdad necesitas expresar de ti a través de tu imagen.

 

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