No sé qué historia contar con mi marca personal.

Presentarte como una “marca persona” es más complejo de lo que parece. Quedó muy lejana esa idea de que bastaba con un par de fotos tuyas, y hasta pretender que con que el logo tenga tu nombre sea suficiente para que la gente se enganche con lo que haces y quién eres. ¿Acaso también debo contar una historia?

La respuesta es SÍ. Y no cualquier historieta, sino una real, coherente y alineada a lo que más adelante propondrás como servicio. La pregunta que parece no tener solución exacta es: ¿desde qué momento debo contar mi historia? ¿desde que nací? ¿cuando ya sea exitosa? ¿me debo inventar una súper emocional? ¿a la gente realmente le interesa esto? ¿y mi imagen debe estar alineada con esto?

¿Cómo sé si mi historia de marca personal es válida?

No hay respuestas exactas y te diré algo que odiarás: DEPENDE. Cada historia es distinta, no todas vienen de relatos de resiliencia ni mucho menos se trata de armar una novela emocional donde engañes a la gente para convencerles de que luego te compren. De hecho creo que es más simple de lo que parece cuando llegas realmente a validar el bendito por qué de crear una marca personal. ¿Ejemplos?

  • Caso #1: Antes trabajabas en relación de dependencia, te ha ido bien, has ganado experiencia en distintas áreas pero llega un punto donde no te llena ese camino y piensas ¿y si me dedico a hacer esto por cuenta propia?
  • Caso #2: Desde hace mucho vienes pateando tachos con tu mundo laboral, ya que por distintas circunstancias nada termina de cuadrarte y no es que seas inconformista, es que no te dejan ser ni explotar tus habilidades natas. De ahí que empieces eventualmente a contarle a la gente qué te gusta hacer y que de tanto en tanto te aparezca algún cliente pero nada estable, y listo… decides lanzar tu marca personal.
  • Caso #3 (súper real de una de mis clientas): Desde muy joven te has dedicado a tu vida familiar, tuviste tus hijos, no has tenido ningún apuro por tener que renunciar a ello para trabajar, sin embargo los chicos crecen y con ello tienes más tiempo para explorar que te gustan algunas cosas en las que sientes que eres buena… te empieza la curiosidad por “emprender” sin saber bien qué tienes que hacer y piensas ¿y si me hago un perfil en redes sociales o una marca personal?
  • Caso #4: Lo tuyo si que parece sacado de una novela. Has cambiado de país 3 veces, has pasado por periodos de desempleo con tres títulos en mano de diploma internacional, para luego convencer a alguien que te contrate y nada…se te cierran todas las puertas. Te vas por el camino de la supervivencia, tomas trabajos temporales en tiendas de ropa, estudios de yoga, freelanceo escribiendo pero nada seguro ni estable, e incluso derivas en blogger gracias a tu tiempo libre pero a la vez sin nada que te garantice que esa es la vía para luego hacer una carrera estable. Hasta que tocas fondo y dices ¿y si lanzo una marca personal?

 

Hay más historias, de hecho muchas más de las que te imaginas y que no solo me han contado en sesiones de branding personal, sino que además van surgiendo en los muchos intentos de emprender. No hay una mejor que otra, son simplemente historias personales y dignas de ser contadas. De hecho para que lo sepas, el caso #3 que he relatado, fue de una de mis clientas y costó mucho ayudarle a validar que su historia era tan valiosa como la de cualquier otra persona. ¿Pero por qué cuesta contar nuestra historia?

Porque en ella nos mostraremos vulnerables, daremos a conocer nuestras prioridades pasadas, nuestros aciertos pero también errores. En alguna instancia hasta daremos a entender cómo pensamos y dejaremos una primera impresión que luego será difícil borrar. Y no hay nada malo en ello, es 100% real e inspirador. Tanto para quienes se les dio todo de forma natural hasta llegar a lanzarse así como a quienes les costó años y muchas pruebas para dar al fin con la ruta acertada.

Tu relato, tus valores, tu camino.

Según el relato que hayas decidido contar vas a también pensar en cómo tus servicios tienen sentido y cuál es el propósito de lanzarte con un nombre propio. Por eso OJO! que eso de crear marcas sin haberte sentado a pensar muy bien este tema, luego te sale mal ya que no se tratará solo de vender si o si sino de conectar, empatizar, dialogar, conquistar, entretener y fidelizar.

Si debo confesar algo, me costó en un primer momento contar mi real historia en el 2017 cuando me lancé con mi marca. Antes de eso era blogger, la forma de comunicar era más elaborada e informativa, menos emocional y claro…no estaba buscando clientes sino “seguidores” y marcas, que si bien se podían enganchar con mi estilo, poco les importaba si yo trabajaba en turnos rotativos en Zara, o si me habían rechazado en entrevistas laborales por haber cambiado de país varias veces y no tener “antecedentes laborales locales”, en fin… el camino fue largo, tortuoso y un golpe constante para el ego que uffff… afecta para mantenerte firme en tus metas.

Lo que me hizo cambiar la perspectiva fue ir siendo más consciente de todo el esfuerzo que iba sumando para crear algo propio, y luego empezar a dialogarlo con mis primeras clientes, quienes de alguna forma conectaban con las mismas sensaciones que yo pasé. Más adelante ya sin tapujos, hablar abiertamente de los traspiés que había tenido sin vergüenza, me ayudó a todavía adherir más experiencia a mis formaciones y servicios tanto de imagen como de branding, y de esa forma casi natural mi historia fue exponiéndose pero a la vez sirviendo de conector con muchas otras mujeres que como yo estaban en ese punto inicial que yo había transitado años atrás.

El propósito ¿es un cuento inventado?

No, no lo es. Es la razón de ser de tu marca. Es el por qué consideras que te dedicas a lo que te dedicas y el principal motor de servicio en tu propuesta tanto de contenido como de venta. No es ni engaño, ni cuento, es poner en voz alta lo que sientes que es una misión casi indispensable para ti… y sí, luego eso se transforma en servicio que puede ser rentable para ti.

Así que cada vez que estés en el bucle de “no sé qué historia contar”, deja que tu memoria te ayude a recorrer lo que has tenido que caminar para llegar a este día. Cada historia empatizará con un tipo de cliente, tu cliente ideal y eso es lo mágico de llevar adelante una marca personal.

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