Asesor de Imagen: Pasar del hobby al trabajo real.

Estoy teniendo la suerte de trabajar sesiones con asesoras de imagen que están en distintas fases. Algunas recién graduadas, otras pensando en emprender luego de años de haber cursado la carrera, y otras en la constante búsqueda de oportunidades a ver si “algo surge”.

En cada una me veo reflejada porque también he pasado por esas distintas fases. Estuve de hecho un par de años dividiendo mi tiempo entre un blog de moda y tratar a toda costa de enganchar a alguien que se interese en contratar un servicio. Sí, así de desesperado como suena: “tratar”.

Hasta que me vi en una situación poco sostenible. El periodismo de moda no estaba siendo lo que yo quería. Me había mudado a un país de habla inglesa donde no me atrevía a trabajar de esto, y por último la responsabilidad de empezar a hacerme cargo de mis propias cuentas me atormentaba. Así que empecé a profundizar los mares del branding, del marketing digital, del emprendimiento y a manera de prueba y error fui dando pasos, donde algunos resultaron bien y otros no.

Volví a un trabajo tradicional. Volvió la angustia de no estar haciendo lo que quería. Ofrecer servicios, crear contenidos relacionados a ello, dictar incluso talleres, generar eventos para difundir mi mensaje como asesora, mi visión. Y entonces ahí fue. Lo había estado planteando muy mal. De forma genérica, como veía que a otros quizás les resultaba pero que en definitiva a mi no.

Trabajar como Asesor de Imagen: Primero, identifica tus fortalezas.

No todos somos buenos en todo lo que aprendimos en la carrera y eso hay que reconocerlo. Cada asesora que viene a trabajar conmigo su estrategia de branding y plan de contenidos para promover sus servicios me dice lo mismo: ofrezco el servicio de imagen. Así todo “completo” y sin ningún diferencial y éste considero que es el error más grande que podemos cometer.

Estar en una carrera de autogestión como lo es el asesoramiento de imagen nos lleva a plantearnos lo siguiente: ¿por qué me contratarían a mí y no a otro?. Y la respuesta tiene que ser tu valor diferencial ya identificado anteriormente (ejemplo: colorimetría, personal shopping, protocolo, eventos, etc), para desde ese lugar recién plantearme el diseño de servicios.

Lo básico para pasar del hobby al trabajo real.

Dirás que he profundizado mucho sin decirte ningún “tip” para que lo logres. Y ahí está el otro dilema. No hay fórmula secreta, hay historia propia, fortalezas/talentos identificados, y reconocimiento de lo que vale aquello en lo que eres bueno. En mi caso siempre menciono que colorimetría es una de mis fortalezas, no solo porque me gusta, sino porque noto que pocos asesores lo manejan y además mi forma de trabajarlo con clientas es distinto a lo que hay en el mercado.

Pero luego también está otro punto, y es que sin decisión de convertirlo en un trabajo, no puedes dejar de ver esto como un pasatiempo. Para mí es tan simple como que si he invertido en un curso o carrera, significa que puedo rentabilizar lo aprendido, y así ha sido.

Entonces por qué seguimos escuchando a miles de miles de asesoras decir “lo mantengo como un pasatiempo porque no hay clientes”.

Para que sea un trabajo lo tienes que cobrar

Cómo le tenemos miedo al verbo VENDER. Yo también eh, y me costó tanto que tuve que contratar una coach para trabajar en eso, porque sino no iba a prosperar ni a generar negocio de lo que hacía.

Los clientes SE GENERAN, no se tratan de convencer, ni se fuerzan ni mucho menos se les suplica. Y hay que comprender que mientras más te esmeras en buscar tu valor diferencial como profesional, mayores oportunidades tienes de crear tu propio nicho en el mercado.

BASTA de decirle al mundo que eres asesor y no haber gestionado algo para rentabilizar aquello que haces. Y con esto me refiero a acciones sostenidas tal como si se tratara de un trabajo de empresa más tradicional.

Los servicios que diseñes tienen que responder a tus fortalezas, el valor diferencial a tu historia y propio sistema, y los precios al valor que otorgas a lo que haces. Si te suena complicado es porque falta trabajo por hacer.

Después de cuánto tiempo veré resultados

Otro de los enemigos de crear una empresa de servicios es la ansiedad. Uf, y de esto conozco mucho. Si se empieza desde la comparación, los resultados serán terribles porque estarás todo el tiempo en modo competencia, cuando lo válido es enfocarte en tu propio camino.

Un asesor mientras se forma debiera comprometerse con la práctica, eso le suma confianza, y le hace validar sus aptitudes profesionales, para que llegado el momento de crear una marca, diseñar servicios, el poner precios y cobrar por ello no se le haga misión imposible.

¿Qué hacer en el mientras tanto?

He compartido en otros artículos sobre los mitos que primero tú tienes que romper como profesional, así como también en las herramientas que necesitas para empezar a darle forma a lo que haces, pero lo cierto es que siendo autodidacta no siempre se obtienen los resultados que buscas.

No te voy a mentir, en este camino no estuve sola y aunque ahora tengo una marca, comparto experiencias y talleres, pues también fui invirtiendo en formación, sistemas y herramientas para poder establecerme como marca y empresa.

Pero antes de que desesperes, quiero compartirte un secreto que estoy segura que te hará ver el panorama distinto. Por más que veas cientos de asesores a tu alrededor, son pocos los que consideran que de esto se puede trabajar a tiempo completo. Y pues déjame decirte que si tú ya te lo estás planteando, ya estás dando el primer paso para hacerlo todo diferente.

¡Vamos, que se puede!

 

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