Lo que no te cuentan de tener una marca personal.

Se pinta muy bien en estos tiempos. Tener una marca personal ha sido de las tendencias más implementadas los últimos tres años, y más con el auge de emprender digital pos-pandemia. Pero, ¿qué implica realmente tener una marca personal?

Se sabe que se trata de una empresa que llevará tu nombre y apellido, por ende involucrarás tu imagen en toda la comunicación e impacto de la misma, y ni qué decir cuando se trata de servicios, que es cuando además debes sumar un valor diferencial bastante acentuado por tu personalidad (de marca), y estilo. Hasta aquí no te he dicho nada nuevo, y seguro seguirás pensando que más allá del pánico escénico que esto pueda generarte, no hay mucho de qué preocuparse.

Tu nombre, una huella imborrable.

Una vez que empiezas la faena de levantar un emprendimiento bajo tu nombre, debes saber que si lo haces en medios digitales, redes sociales, se empezará a crear un registro imborrable en el tiempo en todos los buscadores de estilo GOOGLE, es decir que aunque un día cierres tu negocio, ya se habrán almacenado cientos de fotos, artículos y referencias en internet de lo cual ya no tendrás mucho control.

El compromiso es permanente (mientras dura el negocio).

Hay quienes entusiasmados se mandan a hacer fotos, página web, y un sinfín de elementos gráficos para dar entidad a su marca, pero ¿qué pasa cuando transcurre el tiempo y la efervescencia de los primeros meses? Se empieza a descuidar esa presencia constante, la audiencia hace menos caso de lo que dice tu marca, y terminas en el baúl de los recuerdos. ¡Ojo! no es porque hayas cerrado el kiosco sino porque te ha abandonado la emoción de innovar y la presión de aparecer constantemente en redes puede ser un agobio cuando no se maneja con estrategia.

Y ahí empieza un bucle del que no se sale.

Las decisiones son tuyas (siempre).

Salvo que empieces tu negocio en alianza con alguien más (quizás no sería marca personal entonces), cada decisión y acción es impulsada por ti, eso significa que el negocio solo evolucionará y facturará, en cuanto tú te muevas y vayas tomando las mejores oportunidades para el mismo.

Y una vez más, si no has gestionado contenidos o servicios que sigan una línea concreta y con enfoque, te verás dando vueltas en círculos haciendo lo mismo y lo mismo sin resultados.

Y ya que hablamos de innovación.

DEBES SER NOVEDAD, grábatelo porque en tiempos digitales esta parece ser una ley para triunfar y no lo digo de forma sensacionalista, sino habiendo tenido periodos planos en mi negocio y otros donde sentía que la rompía con lanzamientos. ¿El secreto? buscar formas innovadoras de comunicar y proponer servicios.

Estar en boca de todos no es ser popular, es convertirte en referente de un área. Y eso es lo mejor que te puede pasar siendo marca personal.

La lista puede continuar. El desafío se irá presentando conforme vayas desarrollando tu negocio, pero lo que no cambia es el COMPROMISO de ir creciendo con tu marca personal. Si me lo preguntas, creo que fue de las mejores decisiones de mi vida laboral que he tomado y que sigo descubriendo encantada. ¿Y tú, cuál ha sido tu experiencia y qué cosas sientes que nadie te contó sobre tener una marca personal?

 

 

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